miércoles, 22 de mayo de 2013

Intervención en periodo de dictadura


Elías Adasme. “A Chile”

Un caso de las emblemáticas acciones que se presentan hoy en el MAC. Elías Adasme durante 1979 y 1980 desarrolló la obra “A Chile”. Una serie de intervenciones urbanas y en las cuales una de las más arrojadas consistió en colgarse del aviso de acceso al metro Salvador con su torso desnudo al lado de un mapa de Chile. El acto de Adasme representa no sólo el gesto disruptivo que denota los mecanismos de tortura, sino que también reflejó un estado de conciencia de los mecanismos de producción de arte operando simultáneamente con la contingencia callejera, apropiando y subvirtiendo la calle y sus códigos.
Pero volvamos a las últimas semanas. Acaso ¿no resulta curioso que habiendo tantos conflictos hoy en el país, los artistas y las instituciones no se manifiesten con obras (performáticas o de otra índole) frente a ello? Es cierto que muchos estudiantes de arte han colaborado anónimamente en las gestiones estudiantiles, en tomas y en marchas aportando creatividad y energía. Sin embargo, parece ser que los artistas profesionales y los espacios institucionales se resisten a trabajar con la contingencia del malestar social actual. ¿Por qué esta distancia? Quizás el modo de afrontar el arte está excesivamente teorizado y sujeto a las formalidades entregadas por la academia, que el sistema de arte requiere inevitablemente de un tiempo extenso de proceso para desarrollar “estrategias” que aborden formalmente la coyuntura7.
Dentro de esta misma línea, es sabido que la utilización de temáticas que aborden la coyuntura son vistas como un aprovechamiento mediático, lo que rápidamente clausura una posible interpelación visual por parte del artista en el acontecer. Desconozco el motivo por el cual los artistas no parecen querer participar desde el arte en la coyuntura, como aconteció en dictadura, sino más bien anónimamente desde la sociedad civil.
Aunque los actos –aún cuando algunos sean generados por estudiantes de teatro que se ligan directamente con la perfomance– se establecen como acciones ciudadanas. No son pensadas bajo las lógicas del circuito del arte. No son pensadas para ser exhibidas en una galería o un museo, por el contrario, su registro se masifica por las redes sociales y por medios de comunicación alternativos. Son actos que no son realizados desde la esfera del arte, sino por estudiantes y ciudadanos molestos que apelan a la participación de la ciudadanía.
Los cacerolazos o las velatones que se realizaron valiente y anónimamente en muchas poblaciones en dictadura, hoy surgen con renovados aires gracias a la difusión que otorgan las redes sociales. Aquellas poblaciones intervenidas, también, en su momento por artistas que reaccionaban con obras a ese malestar.



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